domingo, 2 de octubre de 2011

Esencias



El viernes Los Planetas abrieron la temporada del Planta Baja, cuya programación de conciertos vuelve a tener el sello de Enrique Novi, también colaborador en estas páginas. Eran una formación reducida -llamarlo concierto acústico sería inexacto- con Jota, Florent y Banin, y lo cierto es que rara vez les oí sonar mejor. Eric es un gran batería, parte fundamental del sonido Planetas, pero la obsesión de la banda o de sus técnicos de sonido con que su instrumento se superponga al resto convierte muchos de sus directos en caóticos con Jota desgañitándose y desafinando. Era mucho mejor cantante el que escuchamos en el Planta, pero lo interesante de oirles con esa formación reducida era corroborar que el camino abierto por Los Planetas desde “La leyenda del espacio” es una senda que se ensancha y que la banda granadina tiene mucho más futuro que pasado. Su reinvención tendrá detractores, pero creo que no hay vuelta atrás, no volverán Los Planetas como ídolos indies. Jota y los suyos están a gusto como avanzadilla de un nuevo tradicionalismo granadino, de un retorno a las esencias -que al mismo tiempo es innovación- en las antípodas de lo que los rancios y reaccionarios de esta ciudad llaman tradición.





En esa búsqueda que mira con un ojo hacia atrás y el otro al futuro, es constante la referencia a Enrique Morente, no el de “Omega” sino el aún  más moderno de “Nueva York-Granada” junto a Sabicas o el tradicionalista revolucionario de “Homenaje flamenco a D. Antonio Chacón”. Sonaron hermosas recreaciones del mirabrás “La verdulera” -“Eres bonita, no te has casado, algún defecto te han encontrado”-, los fandangos mil veces transformados de “Ya no me asomo a la reja”, o las colombianas que grabó Enrique en “Esencias flamencas” y que ellos rebautizaron “Soy un pobre granaíno”. Rastreen la ida y la vuelta en ese cante, “soy un pobre venadito que habita en la serranía”, y lo encontrarán en México como un corrido que popularizó Antonio Aguilar.


Con “Cuatro palos”, su tributo a Manolo Caracol, con “Una ópera egipcia”, con Los Evangelistas, proyecto de homenaje a Morente junto a Antonio Arias, y con la banda paralela de Jota, el Grupo de Expertos -o La Cultural- Solynieve, hay por un lado un acercamiento riguroso, heterodoxo y humilde al flamenco, una síntesis que es el cielo frente al infierno de fusiones, flamenquitos e inframúsicas con el que -también desde medios públicos- se desculturaliza a Andalucía. Pero también hay una apelación a mitos, tradiciones, leyendas y atavismos granadinos, desde Aguirre Suárez y Montero Castillo -esa defensa del Granada CF que, aunque Pedro Fernández lo niegue, sí se comía a los niños- a giros castizos -”Se ve que hay calidad”- y hasta citas religiosas -los temas que cierran “Una ópera egipcia”-. En YouTube hallarán esa misma búsqueda en una primera versión de “La vida que mala es de 1988 con unos 091 desatados.


Una estrofa de “La nueva reconquista de Graná”, adelanto del nuevo disco de La CulturalSolynieve, parece resumir esa ruptura con el pasado indie en pos de lo que ellos mismos llamaron “Antiguo y nuevo”: “Nos querían decir como pensar, nos querían vestir a todos igual, pero una maldición sobre ellos caerá el día que nosotros podamos regresar”.


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