lunes, 6 de junio de 2011

Paulino no nos quiere


Cuentan de Paulino que era oír la palabra cultura y sacaba el palo de golf; que está donde está porque el jefe Griñán mantuvo el reparto territorial según el cual el Medio Ambiente era para Huelva, la ciudad más polucionada de España, la Educación para Granada, ni más ni menos educada que el resto, y la Cultura llevaba unos años en manos malagueñas. Y aunque a Paulino siempre le fue más visitar ferias y broncearse al sol marbellí, Turismo ya estaba pillado por su amigo Luciano. No es que el hombre carezca de sensibilidad para la cultura, pero la concibe como producto al servicio del turismo y no como el bien de primera necesidad que hay que abonar, regar y recolectar, incluso en tiempos de ruina y recortes. Cree Paulino que primero se emplea la tijera en festivales, empresas culturales, infraestructuras, y sólo cuando ya cante mucho se sacrifican coches oficiales y burocracia. El esplendor institucional ante todo, máxime para todo un dandy de la política.  
Hay sectores de la cultura en los que había que recortar incluso sin crisis, como la sobredimensionada industria audiovisual a la sombra de Canal Sur, o tanto teatro sin nada que programar, pero ni tanto ni tan calvo.

Ha habido recortes para todos, pero barriendo para casa -y lo escribe alguien inmunizado de localismos y victimismos comparativos- Paulino ha hecho a Málaga eje gravitacional de la cultura andaluza. Nada le falta al Museo Picasso, y ahora se suma otro museo que a Paulino permite codearse con baronesas, en su salsa.

Pero cuando de Granada se trata, la indiscutible capital cultural en el verbo florido de Paulino es provincia invisible en la práctica
de su departamento. Paulino no nos quiere, y lo saben gestores culturales que abandonan la prudencia y sacan los pies del tiesto ante el ninguneo. Laura García Lorca se quejó de que no hay un euro para abrir el centro de La Romanilla. Paulino la tranquiliza: el dinero vendrá de fuera de España; debe pensar en los Magos de Oriente. El alcalde de Castril se resigna a que su pueblo nunca será sede de la Fundación Saramago, pero denuncia que Cultura retiró su financiación al festival Siete Soles, Siete Lunas días después de que representantes de la Consejería se hicieran la foto de la presentación. Penoso es ver como Paulino pone la soga al cuello a un festival con peso e historia en el panorama del cortometraje como Jóvenes Realizadores dejando a cero su aportación económica. Pero lo que resulta más descorazonador es ver ese Cines del Sur por el que la Junta tanto apostaba y ejemplo de seriedad y rigor, que ha de sobrevivir con un presupuesto que es la cuarta parte de hace cinco años, sin dinero ni para traer a Granada a la prensa especializada nacional, lo que en la práctica lo convierte en invisible, como invisible es esta provincia para Paulino.

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