lunes, 21 de febrero de 2011

Pacos y Pepes

Llámenme Pepe”, dijo Griñán, y Fran Llorente, jefe de informativos de TVE, mandó rotular sus apariciones, circular mediante, con el nombre de Pepe Griñán. Otros jefes y algunos comentaristas afines corrieron a complacer al presidente. No lo lograron; Pepe no pudo con José Antonio porque una mayoría de escribidores pudorosos preferimos mantener las distancias e igual que huimos del tuteo en las entrevistas, recelamos de la conchabanza entre las clases política y periodística que tal familiaridad destila. No sé si en Canal 9 a 'Milano Bonito' le rotulan Paco Camps como éste jura que a él le llama Rajoy o si, como Camps a Mariano, le tratan de señor presidente.

El tuteo triunfa entre periodistillas de provincias que se ufanan de marcar la agenda de politiquillos locales que se recrean en el mismo juego endogámico. Celebran las gracias recíprocas, inventan debates que a nadie más motivan, alimentan rumores insípidos e ignoran por completo lo que quita el sueño a la ciudadanía que vota, paga impuestos, lee periódicos y ve la tele. Ellos han decidido que en la próxima campaña electoral todo sea promiscuidad, nos tomemos confianzas, compadreemos, nos tuteemos y salgamos juntos de copas. Que seam os amiguitos en el Facebook y nos sigamos en el Twitter, aunque no tengamos nada interesante que decirnos. Por eso quieren que todo se dirima entre Pacos y Pepes, que elegir a un ayuntamiento sea una porra entre amigotes a ver cuántos concejales saca Paco o Pepe. Y va a ser que ni Francisco ni José. Seguiré escribiendo José Torres Hurtado porque al alcalde de las estatuas, las rotondas y las vírgenes ni lo reconozco ni me lo creo en el 'pptorrespuntocom' que, ocurrente y vivaracho, se rodea de jovenzuelos e inaugura pistas de patinetas en Youtube. A la carcunda dos punto cero no hay quien se la trague.

Seguiré hablando de Francisco Cuenca cuando me manden a una de las diarias ruedas de prensa con las que el candidato socialista rentabiliza su cargo en la Junta de Andalucía para sus aspiraciones municipales, por poco ética que sea esta forma de salir del anonimato. Le llamaré Francisco porque a Paco Cuenca Alcalde -la ambición hecha segundo apellido- le identifico con el candidato de cartón, la figura troquelada de sí mismo que emplea en actos públicos y que retrata aún mejor que el Cuenca de carne y hueso lo insustancial de su proyecto.

Y no, tampoco llamaré Paco a otro Francisco, Puentedura por más señas, como sus vallas publicitarias invitan a hacer, hasta que me aclare si una vez elegido, y si por una extraña conjunción astral el candidato Pepe no repite o amplía mayoría, el candidato Paco no se convertirá en don Francisco teniente de alcalde de lo que sea, siguiendo la estrategia de pillar cacho que su coalición ha aplicado en la Diputación con tan rentables resultados.

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