lunes, 14 de febrero de 2011

Metro arriba, metro abajo. La eterna matraca...

Qué pesaditos que se ponen nuestros próceres cuando pillan una matraca a la que darle cuerda día sí y día también. Fíjense ayer Javier Arenas en la presentación de pptorres, otra vez con la pesadez de que si la Alhambra y Sierra Nevada para los granadinos, qué aburrimiento. Últimamente en los círculos socialistas, a la hora del pimpampum y si se les recuerda el retraso que afecta a la mayoría de obras e infraestructuras, se echa el muerto al alcalde porque si no fuera tan quisquilloso esas obras estarían más que inauguradas. Es el caso del metro. En las últimas semanas oigo una y otra vez la misma cantinela de boca de su director, Ruíz Dávila, de la delegada del Gobierno Mª José Sánchez, del omnipresente Manuel Pezzi y esta mañana incluso del más fiel paladín del PSOE en el movimiento vecinal, Antonio Ruiz, presidente de la Asociación de Vecinos del Zaidín. El mensaje es que si no fuera por el capricho de soterrar casi un kilómetro de línea de metro por el Camino de Ronda, los trenes ya correrían como las balas.

Es probable que la obra estuviera más avanzada, sí, pero en la visita de esta mañana a la zona en que emerge el túnel de Avenida de América hemos podido vislumbrar en lo qué se habría quedado la Redonda con metro en superficie: apenas un carrilito por sentido de marcha. Una mínima parada de emergencia, un autobus que se detiene, y el pollo ya está montado. A eso respondía Antonio con la lección bien aprendida, que si la ciudad no es para los coches, sino para los ciudadanos, ideas generales que cualquiera suscribiría pero que sin un cambio global y radical en la forma de acceder al centro de la ciudad quedan en palabrería vacía, y no veo que en el programa de Paco Cuenca haya ideas atrevidas como cobrar peaje por entrar en el centro como se hace en Londres. Limitar radicalmente el  tráfico en Camino de Ronda en favor del metro requiere un cambio de mentalidad en ciudadanos y gobernantes que llevará años y un diseño de ciudad y de área metropolitana que pocos se atreven a afrontar -aunque ya va siendo hora de planteárselo-. Mientras tanto, el caos. Pueden culpar todo lo que quieran al alcalde de que la cosa se quede en un mal menor.

Y es que hay asuntos en que si se dedicaran a trabajar juntos se avanzaría mucho más. Hace unos días el diputado Pezzi recriminaba a Torres Hurtado, con razón, su cortedad de miras y su racanería respecto a la estación del AVE que tendremos uno de estos siglos. Me llamó la atención que Pezzi se vanagloriara de que el proyecto del Gobierno garantice la intermodalidad de la estación con el Metro, olvidándo que sólo la presión del entonces concejal de Urbanismo Nino García Royo logró que se aceptara conectar la línea de metro con la estación, algo que no estaba en el proyecto original de la Junta para el Metropolitano. Tal como estaba diseñado en un principio los viajeros debían bajarse en el Estadio de la Juventud y arrastrar las maletas por la calle hasta la estación. ¡Qué débil es la memoria cuando interesa!
Igualmente gracias a la presión municipal un paso subterráneo evitará que el cruce de Andrés Segovia sea un terrible cuello de botella, pero para el director del Metro eso es otro fastidioso motivo de retraso. Su antecesor dimitió por eso mismo.

Otras batallas se han perdido: El destrozo de los Paseillos de Fuentenueva, el paso del metro por el lado equivocado del Bulevar Carlos V perjudicando a los hosteleros de la zona... La arrogancia de los responsables del metro no ha tenido límite. Y aún no hay respuesta a una cuestión clave ¿Qué solucionará una única línea de metropolitano si queda a cientos de metros del centro administrativo y comercial de la ciudad? En la campaña de Torres Hurtado para las elecciones de 2007, un tranvía en superficie por el centro fue una promesa estrella, que dió para muchos viajes por Europa, un proyecto que la crisis ha guardado en el baúl. Esta mañana el candidato socialista pacocuencalcalde eludió responder a la pregunta de si él retomaría el proyecto de la línea 2 para conectar con el centro, y salió por peteneras con que una vez terminado el metro actual se reunirá con todo el mundo mundial para buscar la piedra filosofal de la movilidad en Granada.

El candidato de cartón

Por cierto que hoy Cuenca nos ha invitado a desayunar en un hotel de cinco estrellas para presentarnos a sus compañeros de candidatura y, a cien días de las elecciones, sigue dispuesto a seguir compatibilizando su puesto de delegado de Economía, Innovación y Empresa con la candidatura, y defendiendo que ambas cosas son compatibles. Sólo que lo que hace el candidato no es compatibilizar sino rentabilizar su puesto en la Junta, a rueda de prensa diaria, para darse a conocer, y eso, además de tener muy, pero que muy poco de ético, debería mover al Consejo Audiovisual a investigar si su presencia en los informativos de las cadenas públicas significa algún tipo de ventajismo. O igual es que se trata de un caso de desdoblamiento y mientras el Cuenca de carne y hueso se dedica a visitar fábricas, el troquielado de cartón que lleva a todas partes compite por la alcaldía ¿Tú a que Cuenca prefieres? Yo, la de las casas colgadas.

Fotos: Metropolitano de Granada, Pacocuencalcalde.com y Área de Movilidad del Ayto. de Granada

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