lunes, 7 de febrero de 2011

La caja de Pandora

Durante la entrega del Premio CajaGranada de Novela Histórica el vicepresidente Luis González -el único banquero simpático que conozco- proporcionó la comidilla de la velada excusando la ausencia del presidente por estar inmerso en el mar de “truculencias y turbulencias” que afectan al sistema financiero... Un viernes por la noche. Uno no sabía si imaginar a Antonio Jara haciendo horas extras arpón en mano en pos de la legendaria ballena blanca de una banca socialista, o sufriendo una molesta descomposición de vientre ante la que se le viene encima con la reforma del mercado financiero. Tal vez por eso Luis se limitó a sonreir y no respondió cuando le pregunté si es que Jara se estaba haciendo caca de miedo.

No sería para menos. Al presidente de CajaGranada le va a costar mantener el discurso de autonomía y compromiso con el territorio en el que insiste desde su integración en el Banco Mare Nostrum. El desguace y venta como chatarra del sistema financiero español que emprende el Gobierno sepulta el oxímoron que defiende Jara. La caja de Pandora abierta finiquita una institución cuyo mercado natural es el próximo y su finalidad básica el crédito a las familias, autónomos y pymes. El expolio ha comenzado y CajaGranada no es ajena. Los integrantes del Banco Mare Nostrum ya van a la caza de inversores y este mes se presentan en Londres.

La reforma del sistema pretende la entrada de capital privado en las cajas situando en el mercado paquetes accionariales que acabarán en manos de los mismos tiburones que nos llevaron a la crisis, y con ellos el gobierno chino, mafias del Este y nuestros florentinos y ferroviales. ¿Les durará la alegría a los sindicatos que creían firmar el blindaje de los puestos de trabajo ante la fusión fría? ¿Sobrevivirá a esos depredadores una Obra Social que en 2009 aportó al PIB de Granada 26 millones de euros y generó un movimiento cercano a los 50 millones? El horizonte no es otro que el de la disminución de la competencia, la desaparición de modelos de banca social como los microcréditos que ha abanderado CajaGranada y la exclusión financiera de muchas familias.

Consignas partidistas pudieron llevar a CajaGranada a implicarse en proyectos, -algún polígono industrial- que han estado a punto de asfixiar la entidad, pero no ha sido la politización el problema de las cajas. Fue traicionar sus fines y actuar como bancos lo que puso a muchas en apuros. Mare Nostrum cifra su exposición al mercado inmobiliario en 11.554 millones de euros.

El catedrático de Política Económica Antón Costas defiende que la solución para preservar la función económica y social de las cajas no es la fuga hacia delante y su conversión en bancos, sino la intervención pública y el regreso a su ámbito territorial y su modelo de negocio natural. Pero eso contradice el discurso dominante de que no hay alternativa a este sistema económico y quienes pensamos otra cosa somos ignorantes o deliramos.

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