viernes, 19 de noviembre de 2010

Vacunarse contra los padres

Increible pero cierto. La Justicia va a tener que intervenir en el intento de frenar el brote epidémico de sarampión que ha afectado ya a treinta y seis personas -once más que el lunes pasado- y sigue expandiéndose en el Colegio Público Gómez Moreno del Albaicín. Salud ha tenido que enviar un informe a un Juzgado de lo Contencioso tras encontrarse con un muro de rechazo o desinterés por parte de muchos los padres -perdón, padres y madres, igualitarios en la estupidez- a la hora de aplicar las medidas lógicas de profilaxis y vacunación. De 79 familias que recibieron hasta tres cartas y un burofax enviadas por la Delegación de Salud pidiendo que vacunaran a sus hijos y pusieran en conocimiento de la autoridad sanitaria la cartilla sanitaria, sólo 22 han contestado positivamente; 53 han dado la callada por respuesta y cinco se han negado expresamente a vacunar a sus hijos. Cierto que es una enfermedad en la mayoría de los casos benigna -aunque en este caso ha habido doce hospitalizaciones y dos personas siguen ingresadas- pero ya se ha constatado que el brote de sarampión, declarado epidémico la semana pasada, ha traspasado los límites del barrio e incluso ha llegado al área metropolitana.

Frenar esa expansión es responsabilidad de las autoridades sanitarias y puede que incluso un juez tenga que ordenar la vacunación forzosa atendiendo a razones de salud pública, pero la mayor responsabilidad la tienen los padres y madres, que son precisamente quienes mayor irresponsabilidad están mostrando en este caso. No hablamos de una zona marginal, ni donde alguna secta religiosa haya extendido creencias acientíficas, luego ¿por qué la negativa o la indiferencia de esos padres? La propia ANPA se niega a mojarse en el asunto y a recomendar actuación alguna. Parece totalmente irracional.

Y todo indica que lo es. Manteniendo conversaciones sobre el tema me quedo atónito al comprobar la resistencia que existe hacia las vacunaciones, la extendida creencia en una serie de mitos contra la
inmunización -La Organización Mundial de la Salud tiene un catálogo de esos mitos llamado "Seis ideas falsas extendidas acerca de la inmunización"- y una serie de prejuicios cercanos a la superchería que explica no solo que tantos padres y madres se nieguen a vacunar a sus hijos sino también que se hayan vendido trescientas mil pulseras Power Balance o que la homeopatía compita con la medicina en los estantes de las farmacias y en las aulas universitarias. O que sean tan pocos quienes consideran la obtención de vacunas contra la malaria o el VIH prioridades absolutas para el desarrollo humano.

Claro que también habría que reflexionar en la parte de culpa que tiene la Administración en la extensión de los prejuicios contra las vacunas, tras haberse retratado el año pasado y hace cinco años en su complicidad con la industria farmacéutica
exagerando la amenaza de la gripe A y la gripe aviaria para justificar la compra masiva de vacunas que hubo que destruir después. Pero visto lo visto, el juez a quien le toque el caso del Albaicín debería plantearse si ordena vacunar a los niños contra sus padres.

Fotos: Granada Hoy y El diario 24

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