viernes, 19 de noviembre de 2010

¿Se salvará La Sabanilla?

Sigue muy viva la campaña en Facebook y entre muchos ciudadanos para salvar el que hasta este verano era el bar -en activo- más antiguo de Granada, La Sabanilla, en la calle Tundidores. En los últimos días Ideal recogía las supuestas intenciones del dueño del edificio de rehabilitar el inmueble, un edificio catalogado por el Plan Especial Centro declarado en ruinas el pasado agosto. Las propietarias del bar, inquilinas del edificio, desconfían de ese repentino interés por la rehabilitación por parte de un propietario que dejó pasar seis años desde que la Inspección Técnica de Edificios detectó problemas estructurales sin actuar, y sin que el ayuntamiento le obligase a hacerlo y que ni siquiera dio señales de vida cuando hace dos años las inquilinas tuvieron que hacer frente a los daños de un incendio.

Este bar funda
do en 1883 está cerrado desde primeros de agosto cuando se decretó la ruina del inmueble y se ordenó el desalojo, ya que, según el informe, el coste de la reparación necesaria es superior al 50% del valor actual del edificio. Pero el Ayuntamiento, que en ningún caso puede autorizar el derribo al tratarse de un bien catalogado, parece dispuesto a permitir que se agoten todos los plazos sin instar a actuar de inmediato -salvo algunas intervenciones urgentes de seguridad- como debiera si se atendiera al argumento de que no se debe considerar La Sabanilla una actividad comercial cualquiera sino parte del patrimonio cultural e histórico de la ciudad de Granada. El Ayuntamiento reconoce que se ha producido un incumplimiento del deber de conservar la edificación. Transcurrido el año de plazo para que ejecute las obras de restauración pertinentes, el inmueble se colocará en situación de venta forzosa.

En la actualidad la campaña pàra salvar La Sabanilla se mantiene en el grupo de Facebook Salvemos la Sabanilla, en el blog que mantienen las propietarias del bar para recoger apoyos y con algunas iniciativas políticas aisladas como las del Grupo Municipal de Izquierda Unida.

Hasta su cierre La Sabanilla ha sido un bar muy vivo, lleno hasta reventar en los fines de semana, con un ambiente mixto y agradable y que al atractivo del propio local sumaba un trato por parte de las dueñas que se está viendo recompensado con los apoyos que les llegan de todas partes. Ojalá no caiga en saco roto.

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