viernes, 12 de noviembre de 2010

La familia Trapisonda

LOS herederos del pintor José Guerrero, o lo tienen muy muy claro o no saben lo que quieren. Cuando parecía que CajaGranada era la alternativa para que la obra de Guerrero no se marche de Granada, la familia rompe las negociaciones, parecen preferir que los cuadros duerman el sueño de los justos en un almacén antes de ceder en el control de las obras. Por lo que se desprende del comunicado emitido por CajaGranada, lo que los Guerrero piden es que se les haga un nuevo Museo Guerrero en el que tengan todo el control, eso sí, con dinero de otros.

Todo este entuerto no lo iniciaron ellos. La cortedad de miras de la responsable de cultura de la Diputación, Asunción Cotarelo, y el empeño en imponer la estricta vigilancia política, y los criterios políticos, sobre el trabajo de los técnicos y los expertos que caracteriza la forma de gobernar la provincia de Antonio Martínez Caler prendieron la mecha del conflicto, en el que uno ha tendido a dar la razón a los herederos, que no querían ver el legado pictórico de Guerrero diluido en una ambigua Fundación de arte contemporáneo donde cualquier artistilla subvencionado o paniaguado encontrara su hueco, o que la Diputación acabara paseando los cuadros por Moclín o Caniles en una de sus extensiones a la provincia de las actividades culturales que organiza.



Loable ha sido también la defensa que los Guerrero han hecho de la destituida directora del Centro Guerrero, Yolanda Romero, cuyo brillantísimo trabajo hizo del Museo lo que es hoy, pero al igual que en la Diputación, se han encontrado con la oposición de la Caja, con tantos compromisos de colocación adquiridos como la propia institución provincial. Yo también defendería que la obra estuviera donde fuera más visible y que su gestión obtuviera toda la dedicación posible, pero ni Juan ni Juanillo, no se puede aspirar a que te lo den todo a cambio de nada. La cerrazón de la familia ante CajaGranada mueve a pensar que tenía razón Cotarelo cuando se quejaba de que con los Guerrero no se puede negociar.

CajaGranada tenía mucho que ganar al quedarse con el legado Guerrero para su Centro Cultural, cuya principal debilidad -tiene muchas fortalezas- está en los contenidos museísticos. El Museo de la Memoria de Andalucía responde a ese modelo de quincalla interactiva tan de moda pero si uno pretende ver arte poco tiene que hacer allí. La fantástica colección de arte moderno de la propia Caja se mostró en una exposición temporal durante los primeros meses del Museo -¿por qué no una colección permanente?-, pero desde entonces en la actividad del Centro Cultural lo que ha destacado ha sido la Mediateca o la programación del Teatro Isidoro Maiquez, no el Museo, tan caro como anecdótico. Por eso albergar la obra del autor de La brecha de Viznar sería un valor añadido para el edificio de Campo Baeza. Pero no a cualquier precio. Y hablando de precios, si como parece casi seguro, los cuadros se van de Granada, será la Diputación la que corra con todos los gastos de embalaje y envío.


Fotos: Centro Guerrero, CajaGranada y González Molero para Ideal

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